domingo, 26 de julio de 2009

"Everywhere I go..."

Escuchaba una de mis canciones favoritas en mi telefono movil, cuando de pronto se interrumpio por una llamada entrante. Era mi novia desde Venezuela. Hablamos unos minutos, nos dijimos cosas lindas y nos despedimos con un "nos vemos ahorita".

¿Como es posible que estando yo en otro pais vaya a verla en pocas horas? Estoy maravillado de como el hombre ha logrado acortar las distancias. Ahora mismo estoy en el aeropuerto, esperando mi avion (mis lectores pensaran que solo escribo cuando tengo que volar... bueno, casi) y en minutos estare aterrizando en la pequeña Venecia.

Otra cosa que me maravilla es que estando aqui o alla... le veo.

Finalizada la llamada se reanudo la cancion: "Everywhere I go I see you...", como si estuviera dandome animo una vez mas para emprender la marcha.
Asi sera, donde quiera que vaya voy a verte... mi Señor!

viernes, 5 de junio de 2009

Esperando por lo que anhelo


El aeropuerto siempre me inspira. Allí mi corazón activa el hyper mode. Es que no hay nada tan emocionante y tan cruel como ver el amor escapando por los aires. Mis ojos pueden ver como se aleja en el cielo, pero son incapaces de calcular la distancia real (que es mucho mayor de lo que aparenta).

Pienso en Caspian y la hija de Ramandu. Tuvieron que separarse un tiempo mientras el rey culminaba su travesía en el Viajero del Alba. Era demasiado inquietante el sentimiento despertado en ellos, el cual vaticinaba —y resulto así— un amor bello y perdurable.

Parece una constante universal que tengamos que esperar por nuestros anhelos (el universo de Narnia no escapa de esa ley). Estudiamos por años para obtener una licenciatura. Ahorramos y esperamos el momento oportuno para obtener el bien deseado. Invertimos mucho tiempo en conocer una persona para luego unir nuestros destinos. La vida misma es una espera de que habrá un mundo mas real al final de todas las cosas.

Pero llega el momento —eso espero— en que dejamos de aguardar por el tesoro. Llega el día en que lo que tanto anhelaste en esta vida esta enfrente de ti, a la distancia de un paso, una palabra, o una caricia.

En el caso de Caspian el tiempo de espera fue el que nos tomo leer de la pagina 119 a la 136 (obviamente, lo que para nosotros fueron minutos, para los personajes son largos días). En mi caso... ¿Será una semana? ¿Un año? ¿Cuándo terminaran las despedidas?

Hoy, cuando la hija de Ramandu (la de mi cuento) esta apunto de marcharse, siento la nostalgia pero también la satisfacción de haber estado con una estrella, con quien tengo la esperanza de reencontrarme... muy pronto.


El avión despega justo a tiempo. Este el ultimo adiós y ahora Caspian se va a concluir su travesía.

lunes, 18 de mayo de 2009

Acto Solemne... dos años después


Dos años han pasado desde ese día. En ese momento sentí como 6 largos años llegaban a su fin y la eternidad se abría paso ante mis ojos. No obstante, sigo sumando días y noches buscando alcanzar algo (no era así como me imaginaba la eternidad)

Hablo de eternidad en términos literarios (no literales) siendo que ella representa el fin de las calamidades y la felicidad sin fin. Cosa que aun no ha tocado mi puerta... Aunque alguien dijo una vez que "el éxito en la vida es lograr que te pagaran por hacer lo que te gusta" (cosa que he logrado) no consigo estar del todo conforme porque llevo en mi alforja algo común con mis colegas, pero que en mi caso aparenta estar en desuso.

No llevo conmigo mi título de licenciado pues se encuentra asegurado en mi armario mágico (en serio, tengo uno en casa de mis padres), aunque no se si tendría mejor suerte si me acompanara hoy día... colgado en la pared. No lo extraño, pero no por eso deja de ser una extensión de mi vida, la síntesis de esos 6 años de aprendizaje que no volverán, pero que nunca olvidaré.

Mi estado actual trasciende la crisis vocacional. Se trata de una busqueda. Un proceso que involucra recordar, reconocer y corregir.
¿Que debo recordar? Las promesas que una vez fueron hechas en palabras profundas e inaudibles. ¿Que debo reconocer? Las semillas depositadas en mí, que me hacen intelectual y emocionalmente apto para lo que se avecina. Y por último ¿Que debo corregir? Cualquier cosa que me haga creer que no hay éxito mayor para mí; y toda sensacion engañosa de haber encontrado la felicidad infinita.

Recuerdo las palabras finales de Chris Gardner (Will Smith) en The Pursuit of Happyness:

"... esta parte de mi vida, esta pequeña parte se llama: Felicidad".

Si pensara que la he encontrado ¿Que esperanza tengo de que el mañana será mejor? Mientras nos llega el momento de entrar en la eternidad —"la historia en la que cada episodio es mejor que el anterior", según C.S. Lewis— 
nuestra vida será una búsqueda incesante por la realización.


sábado, 16 de mayo de 2009

Mitología Cristiana: Papá Noel

Según la enciclopedia online Wikipedia los mitos son "relatos basados en la tradición y en la leyenda creados para explicar el universo, el origen del mundo, los fenómenos naturales y cualquier cosa para la que no haya una explicación simple... muchos son simplemente historias y leyendas que se han ido transmitiendo oralmente de generación en generación."

Los mitos forman parte del sistema religioso de una cultura, la cual los considera historias verdaderas. Su función es otorgar un respaldo narrativo a las creencias centrales de la comunidad. http://es.wikipedia.org/wiki/Mito


Como vimos en la entrada anterior de "Mitología...", estos cuentos se infiltraron en el Cristianismo, pero no con el fin de respaldar el credo, mas bien algunas fiestas y tradiciones. Un caso emblematico es: Papá Noel.

Nicolás de Bari, el "santo" que dió origen a la leyenda, nació cerca del 280 d.C. en Patara, del distrito de Licia (hoy Turquia). Se cuenta que siempre estuvo avocado a ayudar a los niños. En una ocasión un criminal apuñaló a unos infantes, quienes fueron sanados por la oración de Nicolás.
Su fama de repartidor de regalos proviene de la historia de que Nicolás ayudó a un hombre pobre incapaz de casar a sus hijas por falta de dote. El sacerdote entraba por la ventana de la humilde casa e introducía sacos de oro en las medias de las jovencitas, quienes las habían puesto a secar... ¡en la chimenea!

No obstante, el legendario "hombre del traje rojo" es mas bien una mezcla entre este sacerdote turco y otro Nikolás, oriundo de Finlandia. El mito narra que siendo niño este perdió a sus padres en la víspera de Navidad, por lo cual quedó a cuido de la gente del pueblo. Nikolás tallaba juguetes de madera para regalarlas en cada casa donde vivía. Cuando creció, se dedico a repartir juguetes de madera a los niños de pueblos vecinos.

Cuando la iglesia romana instituyó la celebración del nacimiento de Cristo a la par de la Saturnalia (fiesta dedicada a Saturno o Cronos, para los griegos) asimilaron de los paganos la práctica de dar obsequios a los niños. Con el tiempo fue necesaria la inclusión de un "santo" para darle forma a la nueva festividad cristiana. Es así como Nicolás se convierte en Papá Noel (Father Christmas)

"Jack" Lewis incluye este personaje en The Lion, the Witch and the Wardrobe como el ícono de la Navidad, la cual había sido abolida en Narnia durante el perverso régimen de Jadis, pero se restaura con la llegada de los cuatro reyes.

Resulta curioso que la Bruja Blanca diera a Edmund delicias turcas, una golosina navideña típica en Inglaterra. Si la bruja odiaba la festividad y lo que esta representaba, ¿cómo pudo atender al capricho del hijo de Adán? Las golosinas eran mera ilusión y creaban adicción, como todo lo que el diablo ofrece a los actuales hijos de Adán. (Un detalle magistral de Lewis)

Niños, regalos, un hombre que los transporta, un rey que viene a traer paz... ¿Acaso la vida real no se parece a los cuentos de hadas? Tal vez es cosa nuestra encontrarle el parecido, ya que eso alimenta nuestras esperanzas de que aun en el invierno de la vida hay razones para festejar.

domingo, 10 de mayo de 2009

Devoción maternal

Los recuerdos me embargan cuando hoy se celebra el dia de las madres y estoy lejos de la mia. Ya es la segunda vez consecutiva que me pierdo este dia.

Hoy la esposa de mi pastor predico sobre Ana, la madre de Samuel. De las cosas que menciona el capitulo 1 del Primer Libro de Samuel ella destacó la participación de Ana en cuanto a la preparación ministerial de su hijo. Ana presentó al niño en el santuario tan pronto como pudiera no depender de ella. Cada año esta mujer tejia un efod (un uniforme de sacerdote "a escala") y se lo llevaba al fruto de sus entranas, el mismo que le dio el gozo de ser madre despues de años de esterilidad.
Esta mujer no escatimó esfuerzos para que su hijo fuera un varón de Dios... uno que sirviera como es debido.

No puedo dejar de pensar en la "Ana" de mi propia historia. La mujer que un buen dia delante del altar de Dios dijo "SEÑOR, este es el regalo que nos diste (para quienes no lo saben, eso es lo que significa mi nombre: Dadiva de Dios), ahora te lo devolvemos". Años mas tarde me estaba despidiendo el avión que me llevaba hasta la casa de Dios en la que sirvo hoy dia.

Ana no cumplió su promesa al SEÑOR a regañadientes, mas bien, con una paz asombrosa, celebró la dedicación de su unico hijo, y adoró a Dios por fortalecerla y finalmente haberle dado la victoria (1 Samuel 2:1)

Encuentro muchas similitudes entre Ana y mi propia madre. No en los hechos de su vida, pero si en su caracter y diligencia. Veo que ambas se empeñaron en que sus hijos sirvieran a Dios... Y lo lograron! Espero poder honrar tal devoción y llegar a ser un Samuel en mi generación.

¡Que Asi sea!

sábado, 11 de abril de 2009

Elí, Elí, ¿lama sabactani?



¿Quién abandonaría a un hijo en el momento de mayor peligro? ¿Quién es capaz de dejar perecer al fruto de sus entrañas? Aunque veamos que en el mundo ocurren cada vez peores atrocidades, aun podemos decir que nadie en su sano juicio le daría la espalda a su propio hijo, bajo ningun concepto.

Durante esta Semana Santa, reflexionaba de las palabras de Jesucristo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". En medio de la agonía del Hijo el sol se eclipso, señalando de alguna manera el rechazo del Padre Celestial. Hemos oído que Dios derramó su ira sobre el Cristo redentor... pero, si me permiten, quisiera sugerir que más que ira justiciera, la historia del Calvario revela el calibre del amor de Dios por la humanidad.

Al mirar la cruz desde la perspectiva del Padre veo el dolor que le causó apartar su mirada del cuerpo vituperado de Jesús. El minuto 3:43 del video (The Most) nos muestra a un padre con el alma desgarrada por no haber socorrido a su hijito, y haber cometido la aparentemente crueldad de intercambiar una vida inocente por la salvación de muchos que no valorarían el sacrificio, ni se percatarían de su dolor.

Insisto en preguntar ¿Quién daría la espalda a su único hijo para rescatar a gente con toda clase de errores y vicios, gente sin la más remota esperanza de mejoría? Solo alguien que cree que al hacerlo puede cambiar vidas.
¿Acaso no fue esto lo que hizo el Padre cuando al el rescate de los hombres que le traicionaron? La Biblia no puede ser más clara:
Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:7-8 (NVI)
En el minuto 4:15, la joven adicta mira los ojos desconsolados del padre que lo dio todo para librarla del peligro. Algo ocurrió dentro de ella y su vida cambió para siempre.
Esa es mi propia historia y la de muchos que han reconocido el valor del sacrificio del Hijo de Dios. Aquellos que, al dar una segunda mirada a los ojos del Padre, vemos el gozo en sus ojos (min. 6:03) pues su sacrificio nos ha dado esperanza

Entonces valió la pena desamparar al Hijo Amado, para cosechar muchos hijos más. ¿Merecíamos tanto amor? En verdad, no. Pero ¿quién puede negar que aun hoy este amor puede salvar vidas? De esto y de nada más trata el precioso evangelio de Jesucristo.

¿Puedes creerlo?


*Las imágenes fueron tomadas del filme "Most" (El Puente), ganador de varios premios y con una nomitacion al Oscar.

viernes, 3 de abril de 2009

Sin querer llegar a la meta

Hoy iba caminando al supermercado cuando me percaté que estaba tardando más de lo acostumbrado. La distancia es considerable por lo que decidí hablar con Dios en el trayecto (algo que no hacía desde hace tiempo) y de pronto me di cuenta de que estaba tan absorto en mi plática que bajé la marcha.

En seguida mi mente fue invadida por estas palabras: “No estabas pensando en llegar, sino en disfrutar la caminata…” Nada más cierto. Estaba disfrutando cada oración elevada al Señor, que no podía pensar si estaba caminando rápido o no.
Acto seguido se volteó la tortilla. ¿Estás viviendo la vida para alcanzar la meta suprema, o están entretenido disfrutando el paseo? – Me preguntaron. Simplemente, tuve que asentir…

Hemos oído que el Señor volverá. Los creyentes del primer siglo se saludaban diciendo ¡Marana ta!. Hoy día casi no se escucha pues son pocos los que no tiene esa expectación en un segundo plano. La mayoría de los cristianos estamos pensando cómo mejorar nuestra vida, cómo satisfacer las necesidades de la familia o la iglesia. Eso no está mal ¡Por algo aun estamos de este lado del Cielo!

Pero veo con preocupación que con menos frecuencia pensamos que algún día no estaremos aquí, sino que reinaremos con Cristo, y El hará todas las cosas nuevas. (Apocalipsis 21:5)

Las palabras del Apóstol Pedro resuenan una vez más:
"¿No deberian vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable y esperando ansiosamente la venida del día de Dios?" 2 Pedro 3:11,12 (NVI)
Deberíamos ansiar ese regreso glorioso. Anunciarlo es la razón por la que corremos esta carrera. No obstante, somos como atletas que compiten por mera satisfacción, sin importar el resultado. Esos representan dignamente a sus naciones, pero no les llevan medallas.

Creo que Dios quiere algo más que a sus hijos buscando bienestar en la tierra de los vivientes. Quiere a sus siervos queriendo llegar a la meta. ZD