martes, 17 de febrero de 2015

Dioses y reyes: Segundo asalto

En el primer asalto me referí al énfasis de los escritores de Exodus: Gods and Kings en la historia de dos hermanos: Ramses y Moisés (siguiendo la tradición fílmica, no necesariamente la historia. Para mí aún no está claro cuál fue el faraón del libro de Éxodo). También di mi punto de vista sobre el perfil de Moisés (un líder político y militar). Quisiera añadir algunas cosas más [SPOILER ALERT]

El problema de las razas
Entre las críticas más implacables a esta cinta está el hecho de que el casting está integrado por "blancos". Al parecer los antiguos egipcios eran de piel oscura. Probablemente esto lo sacan de la tradición pictórica de esta civilización, donde el color de piel, entre otros elementos, servía para representar el rango o condición social. Al respecto, Jane Mcdonaugh escribe:
"La piel negra representaba el poder o el renacimiento, la piel marrón representaba la masculinidad y la piel blanca representaba la muerte." 1
Esta representación no sería tan confiable para determinar cómo lucía su piel. Ahora bien, si los críticos se refieren a que los egipcios son de raza negra basados en la fisionomía de los actuales egipcios. Les diría que echen un vistazo a las últimas Miss Egipto y se llevarán una sorpresa. Además ¿por qué tanto alboroto? No recuerdo a nadie criticando la raza de Imhotep y Anck-Su-Namun en The Mummy I y II (Patricia Velázquez no será caucásica, pero tampoco afrodescendiente).  El casting de Los Diez Mandamientos presenta mucha gente blanca... ¿Alguien dijo algo alguna vez?

Personalmente, me gusta como Ridley Scott presenta las clases sociales en su película: los blancos en el palacio y los negros también en el palacio pero como servidumbre (los hebreos esclavizados son otro caso). Puede que parezca cliché, pero a lo largo de la historia es recurrente ver este escenario. Es una buena aproximación a la sociedad descrita en la Biblia en esa época.


Moshé: Esposo y padre
Más allá de que fuera errónea la selección de una mujer blanca para representar a Séfora, me agradó sumamente el trabajo de la española María Valverde. Creo que su relación con Moisés refrescó la historia, le dio otro matiz, y ahondó en la humanidad del caudillo. Además los diálogos de la pareja, a mi juicio, fueron encantadores.

Los teólogos están de acuerdo en que la esposa de Moisés era una mujer cusita, proveniente del Cuérno de África, aunque la Biblia indica que era de Madián, por lo tanto descendiente de Abraham a través de su segunda esposa Cetura. Algunos sugieren que se trata de dos mujeres diferentes. —¿Pudo el libertador de Israel contraer nuevas nupcias? Eso explicaría algunas cosas (...) Aunque tal vez Habacuc 3:7 nos traiga algo de luz... A la tierra de Madián se le llama Cusán.

Los guionistas se toman la licencia de omitir al segundo hijo de Moisés. No es la primera vez que pasa. Recuerdo Shadowlands, en la que se suponía que Jack (C.S. Lewis) tuviera dos hijastros y solo aparece Douglas. Era más práctico y dramático mostrar el vínculo de amor si se trataba de un solo niño. Lo mismo en Exodus, los guionistas decidieron no complicarse y que solo Guerson apareciera para mostrar el lado paternal de Moisés y el conflicto entre su vocación como Padre y su llamado divino —En la historia original, Moisés parte de Madián con su familia.

Este aspecto de la vida de Moisés, aunque es una mera especulación, resulta bastante coherente con la historia que se viene relatando en la pantalla.

El amigo de Dios
Ahora le toca el turno al Creador. Después de ver decenas de representaciones del episodio de la zarza ardiente, y ver la versión de Scott, solo puedo decir: ¡Es diferente!
Lo que más escandalizó a algunos es la representación de Dios en la forma de un niño. Pregunto: ¿qué hubiera sido "más apegado" o "menos herético"? ¿Un arbusto incendiado y la voz en off de James Earl Jones o Liam Neeson (con bastante reverb ¡eso sí!)?

Usualmente me gusta ver romperse los paradigmas (sobre todo en el arte y la filosofía). Aquí se rompió el paradigma del Dios de rayos y centellas. Este niño, para algunos petulante, no para mí, resulta suficientemente accesible para que Moisés sea su amigo de por vida. A la vez, es bastante terrible para inspirar una conversión tan dramática (recuerden que en la película, Moisés no creía en lo sobrenatural)

Confieso que mis escenas favoritas incluyen a este niño:

  • Moisés subiendo al Sinaí, mientras el pueblo se prostituye con el becerro de oro. La cara del "niño Dios" es un poema. No pude evitar añadirle imaginariamente una gota en la cabeza (tipo animé). Esta y otras emociones no son ajenas al Dios de la Biblia.
  • Mientras Moisés y Dios sostienen una conversación, Josué observa a la distancia, siendo solo capaz de ver al profeta y a nadie más. —Sé que les paso por la cabeza que están pintando a un Moisés esquizofrénico, pero les recuerdo que las plagas y el cruce del mar fueron actos milagrosos aún en la película. Simplemente, Josué no puede ver al invisible, mientras que Moisés habla con él "cara a cara, como quien habla con un amigo"  (Éxodo 33:11)
  • Al final, siendo Moisés avanzado en años y habiendo escrito la Ley, llega el momento de despedirse del ángel de Yahweh. Es un momento muy emotivo (Podría escribir un blog entero de las implicaciones de esa escena, para mí, toda una genialidad)
Es importante recordar, que según el registro bíblico, es el ángel de Yahweh quien se aparece en medio de la zarza, y quien se convierte en columna de fuego y nube durante la estancia en el desierto. En el filme, Moisés llama al niño "un mensajero" en un momento de cólera —Tal vez Scott está siendo más literal de lo que pensamos.
 No puedo evitar asociar a este niño con el hombre que tiempo después se transfigura en la cima de una montaña para encontrarse con Moisés y Elías. Todo es bastante especulativo y rebatible, pero no deja de ser interesante.

Algunas modificaciones
El gran ausente en esta cinta es la vara de Moisés, que fue reemplazada en la historia por la espada que le otorgaron en Egipto, como ícono de la liberación de Israel. En la pantalla "funciona", pero le resta fuerza al mensaje teológico de la historia.

Otra inconsistencia con el relato bíblico la encuentro en la secuencia del Mar Rojo. Científicos en años pasados desarrollaron teorías —es importante decirlo: teorías— en las que el agua se acumuló en una gran masa o columna de agua. Pero el relato del propio Moisés, el verdadero, dice que el viento dividió en dos las aguas. En todo caso, la forma en que se presentó el milagro en la película me hizo recordar el cruce del Jordán más que el del Mar Rojo. A pesar de la discrepancia debo admitirlo: visualmente estuvo impecable.

Por último, una de mis líneas favoritas ocurrió mientras Moisés le hablaba a Josué. En tono de preocupación le dice: —¿Qué pasará cuando dejemos de huir? —. Solo eso fue necesario para traer a mi memoria todo el libro de Jueces. Los israelitas, una vez dentro de la Tierra Prometida, fueron en pos de otros dioses, adoptando costumbres de los antiguos moradores de la tierra.

Invito al lector a disfrutar de esta cinta como un viaje. Que las imágenes que evoca sirvan para mostrarle lo épico de la salvación de Israel por la mano poderosa de Dios. Que las historias individuales que cuenta, nos ayuden a ver que Dios se interesa en humanos tan comunes como nosotros. Todo lo demás son opiniones y gustos, todos respetables.

Notas y enlaces de interés:
(1) El pueblo de Egipto en el arte
Sobre "Séfora"
Sobre los "cusitas" (Wikipedia)
Sobre los "cusitas" (eHow)

jueves, 12 de febrero de 2015

Mis lecturas: Me perdieron

Debo admitir que esta "review" llega un poco tarde. Sobre todo porque este fue mi libro favorito del año pasado (2014). El motivo de la demora es simple: ¡Se me perdió!
Carla y yo, el día que compramos el libro en
la Convención de Especialidades Juveniles

No quería publicar esto que leerán a continuación sin antes chequear el libro una última vez. Pero resultó que el libro que cruzó un océano junto a mí y me acompañó tantas veces en el trasporte público, ese mismo que se caló que casi lo transcribiera íntegro frase por frase en Goodreads.com (así de "enganchado" me tenía); inesperadamente desapareció y fue encontrado meses después en una caja (Suele suceder cuando decides "organizar tu vida").

El mérito de este libro es haber abierto la ventana cuando me encontraba en un cuarto oscuro. Su autor, David Kinnaman, presidente de Barna Group, habla de lo que me apasiona: La Iglesia de Cristo, su presente y su futuro... prometedor si dejamos de perder jóvenes.

Sin más, mi review (espero motivarles a comprar y leer el libro)


Me PerdieronMe Perdieron by David Kinnaman
My rating: 5 of 5 stars

"Me perdieron" es un libro repleto de estadísticas. Es ese tipo de libros que tardan años en escribirse, como una tesis de grado con mucho más gente (empleados = dinero) de por medio.
Aunque se trata de un estudio realizado en los EE.UU., la tendencia en nuestro mundo globalizado es que la deserción eclesiástica se repita en otras latitudes. Los jóvenes y adultos contemporáneos de hoy, en muchas partes están teniendo problemas para relacionarse con la institución llamada "Iglesia", lo que los lleva a tomar otras alternativas de espiritualidad o a desechar del todo la idea de Dios.

A través de la narrativa de Kinnaman (demasiado simpática y atrayente para que esté hablando de los resultados de un estudio estadístico de campo), uno puede conocer los diversos grupos que hacen vida en las iglesias, y más tanto, fuera de ellas. Creo que el secreto ha estado en involucrar historias, relatos de la vida real sobre gente que lucha con la idea de irse de su comunidad de fe por no sentirse parte o por considerarla irrelevante para su vida.

Kinnaman no tarda en involucrarnos con la problemática de los nómadas, pródigos y exiliados de las iglesias. Vas leyendo la primera parte (titulada "los que abandonan") y piensas: "conozco a un fulano que pasó por eso". Conocer los motivos detrás de la desconexión entre la iglesia institucional y las generaciones jóvenes valió oro para mí —que me dedico al trabajo con jóvenes.

La Parte 2, titulada "Desconexiones" trata la temática de represión, sobre protección, superficialidad, fobia a la ciencia, y otras demandas que la generación posmoderna le hace a la iglesia moderna (sí, la iglesia sigue siendo moderna en su mayoría, básicamente debido a sus métodos). Nunca el autor toma partido en favor de los jóvenes o los adultos, más bien es un portavoz que con amor, trata de acercar las generaciones por el bien del Evangelio —Porque si se pierde esta generación ¿Qué garantía hay de que nuestro mensaje trascienda en el tiempo?

Me encantó que en la Parte 3 "Reconexiones" motivan al líder cristiano a volver al modelo discipular de Cristo. Kinnaman sugiere que el éxito ministerial no está en los "números" sino en cultivar un conocimiento mentor-discípulo. Si algo me queda de la lectura es la necesidad de poder comprender a mis pares.

Como si fuera poco, al final se incluyen breves mensajes de personalidades de la cristiandad que dan consejos a jóvenes, padres, líderes eclesiásticos para superar las desconexiones y lograr un mayor impacto en el mundo que nos rodea. No dudo en recomendarlo a quienes les importa la juventud, su presente y destino eterno.


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viernes, 30 de enero de 2015

Dioses y reyes: Primer asalto

Entre las cintas más esperadas a finales de 2014 por este servidor destaca Exodus: Gods and Kings (Éxodo: Dioses y reyes). Las razones son diversas: Su temática bíblica —ya Noah había abierto el camino para películas de este tipo—; la dirección a cargo del épico Ridley Scott (Gladiador, Cruzada); y Christian Bale, un actor excepcional, de una entrega como pocos —y además el mejor Batman de la historia del cine.
Tuve la oportunidad de ver esta "epopeya bíblica" en la gran pantalla y en su idioma original. He aquí mi introspección. (Suena la campana)

La historia de dos hermanos
El argumento de la rivalidad entre hermanos no es nuevo. Ya El Príncipe de Egipto nos había planteado esa relación de amor-odio entre Moisés y Faraón. Literariamente hablando sería un pecado no explotar una línea argumental como esa. Si bien en la Biblia no hay énfasis en este parentesco de estos dos. Resulta plausible tal interacción entre ellos. La Biblia llama a Moisés "hijo de la hija de Faraón" (el que ordenó ahogar a los bebés, y que fue sucedido por el Faraón de los capítulos 5 en adelante del libro de Éxodo). De modo que no hay discusión en que el líder hebreo se haya criado en el palacio como un príncipe.

En Dioses y reyes desde un principio queda claro cuál de los hermanos es el favorito y más capaz, y cómo las decisiones de los personajes están ligadas a sus sentimientos. Nunca nos mintieron acerca de esto. Sabíamos que este sería el enfoque principal. Creo que fue un gran reto el hacer encajar la historia del Éxodo en el drama familiar... pero lo lograron satisfactoriamente.

El Moisés que pocos conocen
Estamos acostumbrados a un Moisés de barba larga y canosa vistiendo una túnica roja de rayas. A partir de Los Diez Mandamientos con Charlton Heston, nuestra capacidad de imaginación quedó arruinada. Los paradigmas que esta cinta estableció han sido difíciles de batir. Otras películas se han hecho sobre el Éxodo (además de la mini serie La Biblia) pero no han tenido el impacto, ni la influencia en la memoria colectiva como el clásico de los 50's)

Conocemos casi de memoria al "profeta Moisés", hombre de Dios como ninguno que con señales milagrosas liberó al pueblo de Israel de la esclavitud. Cada domingo en la iglesia reforzamos ese estereotipo. Pero pocos pensamos en el hombre brillante y aguerrido que fundó la nación de Israel —Un Simón Bolívar con un ejército de agotados esclavos... ¡y la vara de Dios, por supuesto!

No obstante, el director buscaba no repetir a sus predecesores —creo que es lo que busca cualquier buen cineasta—, más bien, con la misma historia y elementos, intenta pintar un cuadro distinto, fiel al relato pero a la vez novedoso. Creo que Scott lo logra muy bien, en especial con el personaje de Moisés. Nunca antes vimos un Moisés guerrero ¡Y vaya que lo fue!

La misma Biblia nos plantea que Moisés fue instruido en la corte de faraón como cualquier otro estadista (no de una república democrática, sino de un imperio ostentoso y conquistador). Eso explica que este varón de Dios haya estado en capacidad de redactar la Torah, que no es solo un libro de cuentos, sino la legislación de la nación hebrea. Pero al mismo tiempo hay que aceptar que Moisés lideró a Israel en batalla en ocasiones (ver Josué 12), y creo que estaba altamente capacitado para ello, por su formación en Egipto.

Muchos estarán en desacuerdo con el escepticismo de Moisés ante lo milagroso. No obstante, en la Biblia el profeta necesitó de un encuentro alucinante y repetidas señales para creer que Dios lo llamaba. Pensemos por un momento por él:
Soy Moisés, pertenezco a la corte del rey (y dios) de Egipto. Cuarenta años de mi vida transcurren en un ambiente de politeísmo donde convergen la ciencia y tecnología con lo esotérico. Luego trato de acercarme a mis raíces, mi gente me rechaza y me acusa de criminal (ese egipcio se lo tenía bien merecido). Termino en el exilio aprendiendo a pastorear ovejas, cosa que nunca aprendí en la corte porque para los egipcios es una abominación (ver Génesis 46:34). Ahora tengo ochenta años. Me olvidé de mis raíces al punto tal de no circuncidar mi primogénito Guerson, como está establecido para mi raza (ver Éxodo 4:24-26) ¡Y ahora resulta que voy a librar a Israel de la esclavitud de la casa de Faraón! 
¿Se justifica o no que un no creyente debidamente documentado plantee a un Moisés escéptico? Conste que no estoy diciendo que ese haya sido el perfil del Moisés histórico. Me gustaron ciertos planteamientos, pero otros pienso que obedecen a darle forma a la historia que Scott está relatando y nada más.

Las plagas ¡Oh, las plagas!
Uno de los puntos fuertes de esta cinta es sin duda los efectos especiales, en especial durante las plagas que azotaron Egipto. El realismo y la sutileza con que se presentan me encantaron. El espectáculo no resulta grotesco, pero sí lo suficientemente impactante para que no quieras estar viviendo aquello. Las escenas dentro del palacio durante la invasión de las ranas, el granizo, en fin, cada plaga fue protagonista en su momento y aportó mucho a la historia. Leí que algunos críticos hubieran preferido que dedicaran más cinta a las plagas, pero hay que recordar que en esta versión, lo milagroso no es lo más importante, aunque sí está muy presente.

¿Poco apegada a la Biblia?
La omisión de líneas como "Deja ir a mi pueblo", o "Quítate el calzado de tus pies" dio pie a las críticas de muchos amantes de la Escritura que esperaban citas textuales de la Torah en el guión. Lo cierto es que siempre los cineastas se toman sus libertades. Unos más que otros, pero esto es algo propio del arte (de cualquier arte). En lo personal nunca me escandalizo por las especulaciones de los directores o guionistas, ni por las opiniones de los actores sobre sus personajes. Cuando algo es historia, siempre podrás recurrir al relato y simplemente señales donde estuvo el error en la percepción (importante palabra) del artista.

Quisiera saber si cuando la "sacro santa" película de Charton Heston salió en 1956, los teólogos y críticos de turno alzaron su voz rechazando el romance que le inventaron a Moisés y Nefertiti (de paso que no creo que fueran si quiera contemporáneos). O cuando Josué, en la misma película, pintaba con sangre los dinteles de una casa egipcia con el fin de salvar al amor de su vida ¡Eso sí es una especulación del tamaño de una pirámide! Pero nunca vi a un predicador molesto.

Tal vez debemos ser más humildes al apreciar el arte, y recordar que es eso: Arte... una interpretación de la realidad. Mi consejo siempre es: ¡Vean la película! y sepan que no es un documental ni un sermón dominical.

Aún quedan pendientes algunas cosas como: la división del mar, la caracterización de Dios como un niño, la relación entre Moisés y Séfora, y mi escena favorita —Les doy un adelanto, no fue ninguna de las de acción... una pista más abajo.

¡Nos vemos en el segundo round!


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis lecturas: Igleburger

En octubre del año 2013 vivimos una de las experiencias más enriquecedoras desde que trabajo con jóvenes: La convención de Especialidades Juveniles. Fue allí donde conocí a Álex Sampedro.

Imagínate que alguien se te presente y sin mediar palabra te propina una bofetada "en nombre del Señor". Algo así se sintió aquel canto profético que decía:
Tengo una sal que ya no sala,
Una iglesia que no sale,
Una luz bajo la mesa,
Y una virgen despistada,
La levadura en la nevera,
Mi armadura oxidada,
Tengo oro y tengo plata,
Pero el cojo ya no baila.
"Sal" esta desafiante canción nos dejó a todos con un sabor agridulce. Agrio por cuanto nuestros corazones quedaron al descubierto con esa descripción; y dulce, porque cada vez que Aslan habla, por duro que sea, los niños cobran ánimo.

En fin, después de ese "momento Kodak" en mi fe, pude conocerle en persona, escuchar sus discos, enterarme de su afición por la Tierra Media, Tolkien y C.S. Lewis, y (este año, después de otros que estaban en cola) pude leer su libro: Igleburger. A continuación mi review para Goodreads.com.


IgleburgerIgleburger by Alex Sampedro
My rating: 5 of 5 stars

Cuando estuve frente a Álex Sampedro dispuesto a comprar uno de sus discos, o su libro, le pedí una sugerencia. Me dijo sin dudar "lleva el libro". No se equivocó.

IGLEBURGER es un banquete espiritual en 40 episodios. Es una crítica ingeniosa de la frivolidad del cristianismo del siglo XXI, en el que los resultados son lo prioritario, las masas determinan el éxito, y el discipulado bíblico es cosa del pasado ¡Necesitamos más libros así!

Partiendo de su propia experiencia —y no es que sea una autobiografía—, Sampedro nos confronta con la maldad que llevamos dentro y nos obliga en ocasiones a desechar lo nutritivo y trascendente, por lo efímero de la fama, gloria y "realización". De ninguna manera se trata del discurso de un fariseo, más bien de un discípulo que yerra, pero se aferra a la gracia salvadora del Maestro.

La narrativa es bastante accesible, aunque el autor hace gala de buen léxico. Fácilmente podría ser tomado como un devocionario, por su estructura. Pero, para lectores cómo yo, un capítulo por día no basta ¡Hay mucho contenido valioso! Pensado inicialmente para jóvenes, ya que el autor mismo lo es, puede ser leído por cualquiera interesado en ir más profundo en su fe, directo a la esencia de lo que es "ser cristiano".

La Biblia siempre está presente, citada, interpretada o aplicada. Jesús y su iglesia (la novia del Cordero) es el tema central, aunque igual peso tiene el antagonista: La Igleburger, que no es una congregación particular, sino un sistema, una moda terrible que permea las iglesias sin distinción de denominación, membresía, o latitud.

Desde aquí animo a interesarse por esta obra, pero también por los trabajos musicales de Álex Sampedro, ya que van en la misma línea: críticos, sustanciosos, y sobre todo muy cristocéntricos.

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*Conoce un poco más de este joven autor. He aquí el videoclip de la canción que les relaté. Espero que el año que entra decidamos ser sal que sí sala.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Carta abierta a los padres de adolescentes en etapa de enamoramiento

CARTA ABIERTA A LOS PADRES DE ADOLESCENTES EN ETAPA DE ENAMORAMIENTO

Todo tiene su tiempo bajo el sol. Hay un tiempo de nacer, y un tiempo crecer; un tiempo para ser responsable de sí mismo, y un tiempo para ser responsable por otros. Quienes tenemos la dicha de ser padres podemos ver en nuestros pequeños la oportunidad de enmendar errores pasados y perpetuar lo bueno en nosotros.

He visto como al llegar la etapa de la adolescencia se elevan murallas de protección en los hogares, y como los hijos las brincan con toda facilidad. Con la misma astucia que burlábamos la seguridad en casa de nuestros padres —y aún con más—, nuestros hijos burlaran la nuestra.

He visto padres que tiemblan ante la idea de que la quinceañera que duerme bajo su techo, y a la que vieron nacer, llegue un día presentando a un joven apuesto —en algunos casos, no tanto— al que llama "mi novio". Pareciera que cuando se pronuncian esas palabras no hay marcha atrás. Otrora no había más opción, es cierto. Tristemente, la sociedad ha degenerado la idea del compromiso convirtiéndola en un examen de selección múltiple con comodines disponibles de undo & redo (Deshacer y rehacer).

Piensas que has sido claro con que "novio o novia" son palabras prohibidas hasta determinada edad, pero debo advertirte que no es el título lo que define una relación, sino lo que hacen o dejan de hacer los jóvenes. No hace falta que tu hijo o hija se abstenga de besos y caricias, porque el amor no es algo físico meramente, también es emocional y psíquico.

Cuando tú hijo o hija cuenta aniversarios, tiene canciones especiales, guarda una prenda (suéter, pulsera, o cualquier otro) de la persona que le gusta, hable con él (o ella) sin restricciones de tiempo u horario, y si escribe iniciales y corazón por doquier —donde todos, hasta tú puedes verlo y acostumbrarte a la idea que "estén juntos"—; queramos reconocerlo o no, está llevando a cabo un noviazgo underground (o bajo cuerda).

Llamo vuestras atención, queridos padre y madre, porque los chicos pueden estar engañándose a sí mismos al creer que "noviazgo es poder tocar", cuando de hecho ya están tocando sus corazones y construyendo casitas de ilusión en su universo virtual.

Aquellos que se identifican con el escenario deben estarse preguntando: ¿y ahora qué hacemos? Recomiendo lo siguiente —digo yo, no el SEÑOR:

Admite los hechos. La negación nunca resuelve nada. Lo mejor que uno puede hacer es asumir la realidad y participar activamente en su construcción. Tampoco esto significa llegar hasta el otro extremo lanzándolos irresponsablemente a un matrimonio prematuro, o peor aún, promover un noviazgo de término indefinido, carente del temor de Dios, un caldo de cultivo para malos hábitos. Que nuestros hijos crezcan y quemen las mismas etapas que nosotros años atrás no tiene que ser una tragedia.

Cuéntales tu historia. Cuando yo era pequeño y vivía con mi padre, cuando era el niño consentido de mi madre —estoy citando Proverbios... aunque sigo siendo pequeño—, recuerdo haber escuchado la historia de cómo mis padres se conocieron. De hecho, antes de hacer oficial mi noviazgo con Carla (mi esposa), tuve una conversación muy importante en la cama con mi mamá. Aquella tarde calurosa me contó con pelos y señales como mi papá la enamoró. Atesoro aquel momento en mi memoria.

Hay que enseñarle a los hijos cómo uno ha caminado en la vida (bien o mal) para darles una idea de lo que están a punto de experimentar. Con honestidad y plática constante no habrá lugar para la rebeldía juvenil.

Dales algo a qué aspirar. "Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado Yahweh" reza el proverbio, mostrándonos cuán alta es la estima de Dios hacia el matrimonio. Debes permitir a tus hijos aspirar esa felicidad. Entrénalos para un día formar un hogar y que éste se constituya en una lumbrera en medio de la oscuridad de esta generación.

Un buen amigo me dijo que el mejor estado del hombre es estar casado y en Cristo. Lo creo firmemente. Haz que ellos también lo crean. Así Dios será el eje de la relación que están teniendo y esta llegará a feliz término (sea que se casen, o descubran que no son el uno para el otro).

Sé específico al hablar. Nada como tener las reglas de juego bien claras desde un principio. Comparte con tu hijos tus temores y expectativas acerca de su comportamiento, el tiempo que debe dedicar a la relación, o el que debe esperar antes de iniciarla. Hazle ver que los pasos que está dando son trascendentales y no solo lo involucran a la parejita, sino a dos familias, y posiblemente a una iglesia. Habla de los peligros pero también de lo hermoso que es quemar esta etapa contando con la ayuda de Dios y sus seres amados. Nunca des nada por sobre entendido, pero tampoco seas exasperante.

Nunca es demasiado tarde para orar por él —Ni demasiado pronto. Tal vez no seas un campeón de oración, y piensas que no tienes mucho que aportar, o tal vez piensas que esto no te incumbe porque tienes hijos pequeños. Déjeme compartirte un sabio consejo de quien considero el mejor de los padres terrenales.



Confío en que prestarás tu oído a mis razones, y en oración tomarás las mejores decisiones... por el bien de tus generaciones.

Con amor,
Zabdiel David


lunes, 10 de noviembre de 2014

Sobre el doble check y la naturaleza fugitiva del ser humano

No pude pensar en un peor título para esta entrada. A simple vista una cosa no tiene que ver con la otra, pero mientras leen comprenderán que demostramos quienes somos hasta en los detalles más minúsculos, por ejemplo: el uso del Whatsapp.

Hace tiempo se decía que un Check significaba que el mensaje llegó y que dos querían decir que éste fue leído. Pero no era así, sino que un Check indica que el mensaje fue enviado con éxito, mientras que el segundo avisa de que ya entró en el otro dispositivo —más no que la persona haya mirado la App y leído tu mensaje.

Días atrás —antes de que las redes sociales estallaran con la noticia— noté que al poco tiempo de enviar un mensaje de Whatsapp el doble gancho (check) se tornaba azul. Se me ocurrió pensar que tal vez me estaba informando que el mensaje fue leído. No me pareció nada del otro mundo puesto que el Messenger de Facebook te informa cuando tus contactos han leído (o "seen") tu mensaje.

Evidentemente, no todo el mundo lo tomó por el lado amable.

Las redes sociales estallaron con cualquier cantidad de comentarios y chistes acerca del doble check azul. Algunos invocaban el derecho a la privacidad, otros simplemente hacían lo que mejor saben hacer: quej..., digo, "opinar". No faltó mucho para ver publicaciones acerca de "cómo evadir el doble check"; y yo me pregunto: ¿qué le pasa a la gente? Pareciera que estuvieran jugando al escondite en red.

Algo que aflora de todo esto es que el ser humano es por naturaleza indómito. Si me permiten, diría fugitivo. Nos gusta estar por nuestra propia cuenta, escapamos de cualquier tipo de atadura que atente en contra de nuestra "libertad". Por lo tanto quién venga con intenciones de controlar cualquier aspecto de nuestra vida (llámese papá, mamá, novio, esposa, incluso Dios) será repelido con toda la artillería.

Esto no es cosa nueva, ni es culpa de la tecnología; está en nuestros tuétanos desde el día que un hombre llamado Adán inútilmente se escondió de quien todo lo ve y lo conoce. Aquella fatídica tarde en que la raza entera cayó, el hombre que buscaba libertad ilimitada encontró en cambio vergüenza y temor. Quiso esconder sus acciones, cubrir su desnudez, culpar a los demás; pero sólo se hizo prófugo de la voluntad divina. De allí nos viene la manía de andar ocultándolo todo (Para un mayor entendimiento de esto, lean el libro llamado Génesis).

Malo para algunos, útil para todos.
Ninguno de lo que despotrica de este avance se pone en el rol del emisor ¡Cuán útil es saber que un mensaje ha llegado a su destino! Pocos piensan en la angustia que produce querer informar algo importante a alguien (tu cónyuge, un ser querido, un colega, o un empleado) y no tener la certeza de que esa persona se enteró. 

Mi esposa y yo, que usualmente estamos muy de acuerdo en nuestros puntos de vista, coincidimos en que esto es algo positivo. Whatsapp es uno de nuestros medios de comunicación cuando no estamos en el mismo lugar. Además nunca nos hemos puesto en el plan de "perdernos" el uno del otro.
Creemos que razón lógica de implementar el check doble azul es para garantizar a los usuarios que sus comunicación han sido recibidas, no para arruinar las vidas de los fugitivos.

¿Tienen culpa los desarrolladores de de esta App de que nos guste engañar, no rendir cuentas, llevar dobles vidas y hacer sufrir de vez en cuando a nuestros allegados? ¿Por qué mejor no decidimos ser francos y amables con los nuestros, y dejamos de jugar al escondite? ¿Por qué no tomamos una actitud positiva antes las circunstancias y dejamos de huir?

La cuestión trasciende el uso de las redes sociales. Se trata de cómo vivimos, y si realmente valoramos a los demás —o si vamos a vivir pretendiendo ser otra cosa.

lunes, 14 de julio de 2014

Dios no juega a los dados... Ni al Fútbol

La reunión dominical terminó al mediodía como de costumbre. Sin embargo no era un día común. Ese 17 de julio en la ciudad de Los Ángeles, las selecciones de Italia y Brasil disputaban la final de la Copa del Mundo USA 1994. Después de 24 años Brasil volvía a jugar una final, y por primera vez se coronaría un "Tetracampeón".

Mi hermano Daniel corrió a la cocina del edificio de la iglesia, encendió la TV, y emocionado nos dijo: "Van 0 - 0 en la prórroga". En seguida el lugar quedó abarrotado de hermanos, aupando a la Canarinha. Por mi parte, una vez eliminada Argentina (la selección de mi primera década), prefería que ganara la Azurra... ¡por amor a la pasta y a la pizza!

Brasil se llevó el triunfo luego de que Roberto Baggio lanzara su tiro penal por encima del travesaño. Lamenté lo sucedido. Pero el resto de la feligresía estaba feliz. Mayor fue la felicidad cuando llegaron los reportes de la prensa internacional acerca de la fe de algunos de los jugadores, entre ellos Claudio Branco, Bebeto y Claudio Taffarel, el portero de la selección.

Crecí pensando que la fe cristiana era determinante para sobresalir en los deportes. Eso tenía sentido para mí, dado que Baggio, un budista, no pudo marcar frente al pastor evangélico. Esa lectura me llevó a caer en "shock" cuando en 1998, Zinedine Zidane y "Les Bleus" iniciaron otra revolución francesa, vapuleando al Brasil de Ronaldo. Taffarel no pudo detener al número 10 de los galos, un jugador excepcional de origen argelino y fe islámica. Un par de cabezazos bastó para frenar a los tetracampeones (en ese momento). Finalmente el tiro de gracia lo propinó Emmanuel Petit.

¿No habrán orado lo suficiente? Es lo que uno se pregunta tratando de explicar la derrota de los ungidos. Les daré otro ejemplo:

Ricardo Kaká es el futbolista cristiano más destacado que he conocido. Tiene un testimonio impecable y una trayectoria deportiva envidiable. Fue balón de oro en 2007, ganó cualquier cantidad de premios individuales y con sus clubes y la selección de Brasil —a parte de los muchos euros durante su paso por el Real Madrid.
No obstante este cristiano ejemplar también sufrió la eliminación en un Mundial de Fútbol ante la Francia de Zidane —¡El mago lo hizo otra vez! Pero terminó con más pena que gloria tras su expulsión por el cabezado propinado a Materazzi.

Después de Kaká, David Luiz es el brasileño más ilustre entre los futbolistas cristianos. En la Copa del Mundo que terminó recién (Brasil 2014) lo vimos saborear la miel de la victoria, aún así no perdió la humildad y tuvo un bonito gesto —tan bonito como su gol— con el colombiano James Rodríguez, un jugador excepcional y también creyente. No obstante también le vimos perder, y aún así no perdió la oportunidad de postrarse y orar a Dios  sobre el césped del Estadio Mineirao ¡Eso es devoción!

¿Por qué perdió esta gente? ¿Acaso no tendrían un ejército de gente orando a favor de ellos? ¿Ya no se trata de que "Mi Dios es más poderoso"? ¿Alguna vez se trató de eso?


DIOS NO JUEGA A LOS DADOS
La frase atribuida a Albert Einstein quiere decir que las cosas no se dan por azar, que hay leyes que rigen el universo. La idea del Ser Supremo lanzando los dados resulta absurda ¿no es cierto? De igual forma la idea de la Deidad tratando de atender las numerosas y contrarias oraciones de sus fieles es ridícula.

Un buen amigo me dijo que su mamá le enseñó a nunca orar para que su equipo ganara. La razón es simple: hay hijos de Dios de cada equipo, y todos estarán rogando por la victoria ¿A quién escuchará el Altísimo? ¿Al que ore más fuerte? ¡No! Simplemente, como un espectador más, mirará coronarse al que esté en mejor condiciones o al que aproveche mejor las situaciones del juego—el ambiente, la tensión, y tantas otras variables que intervienen.

No estoy diciendo que Dios no contesta las oraciones. No estoy diciendo que un atleta cristiano triunfando no sería una gran oportunidad de compartir el nombre y la fama del Dios viviente. Estoy diciendo que: 1) Los deportes son un asunto de buen desempeño y disciplina; 2) No siempre el más devoto vence —Tiempo y ocasión a todos acontece.

Otra celebridad cristiana es el colombiano Radamel Falcao, quien se perdiera la máxima competición del deporte rey por causa de una lesión. Vi a lideres líderes religiosos declarando sanidad en sus ligamentos... sin éxito —y no porque Dios no sane hoy día— ¿y qué ganaron? No tengo idea, a parte de utilizar en vano el nombre de Dios, y generar una expectativa en la gente sin entender siquiera de qué se trata el asunto.

Concluiré con un video reciente de Kaká para I Am Second (Yo Soy Segundo) en el que habla, entre otras cosas, de cómo asumió la última lesión que le hizo bajar su rendimiento. Espero que lo disfruten y mediten en su testimonio.



La fe en Dios no es garantía de victoria en cada ocasión, pero si marca cómo vivimos y afrontamos el triunfo o la derrota. —ZD