martes, 4 de agosto de 2015

God's friends again



Today I took a journey through the song that Michael W. Smith and Wayne Kirkpatrick wrote in 1998. Actually it's one of my favorites from all the ages.

Never been unloved reminds me all the times I've tried to do something really good but I've failed. So, I can call myself unfaithfull, unworthy, unwise, unreachable... ungodly. But the lyrics also tell me:
Unaware–I have been unfair
I’ve been unfit for blessings from above
But even I can see
The sacrifice You made for me
To show that I have never been unlove
I'll say it again "but even I can see the sacrifice you made for me to show that I have never been unlove. Wow!

Bible tells me this:
But God shows his great love for us in this way: Christ died for us while we were still sinners. ~ Romans 5:8 (NCV)

Finally I realize no matter how many time we reject ourselves for our failures. God reminds us He still loves us, because of the work of Jesus Christ on the cross. Through Him we can have eternal live, hope and joy.

No matter what we were in the past or what we did wrong. We were enemies but God loved us and still loves us through Jesus.
Through Him we are now God's friends again. ~ Romans 5:11 (NCV)

sábado, 4 de julio de 2015

#HoyEnLaHistoria: Tablas, independencia y alienígenas.

Un día como hoy el ejército estadounidense, comandado por Bill Pullman y Will Smith, repelió una invasión alienígena a escala mundial —¿Recuerdan la película? ¡Todo un suceso! (Hace 20 años)

Bueno, ya volviendo a la realidad... En 1776, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin y John Adams crearon la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Milenios atrás, otro gran estadista descendía del monte Sinaí portando un documento de suma importancia, no solo para su nación sino para la humanidad.

Según el calendario hebreo, hoy es 17 de Tammuz. Un día como hoy, un Moisés indignado por el culto al becerro de oro, estrellaba contra el suelo las tablas de la ley, escritas por el dedo de Dios. También hubo otros eventos lamentables ocurridos a la nación de Israel en esta fecha, pero solo me referiré a este por su trascendencia.

No puedo evitar pensar en la misericordia de Yahweh, quien nuevamente les dio los mandamientos a Moisés para transmitirlos a su pueblo. Ciertamente es "clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor" (Salmo 103:8 NVI)

En nuestro estudio bíblico con Luka vimos este video de los creadores de Sesame Street (Plaza Sésamo). Lamento que no tenga subtítulos, pero con el inglés básico y mucha atención se entiende muy bien. Es gracioso y educativo.



La enseñanza es sencilla y me encanta.:
—¿Realmente necesitamos reglas?"— pregunta Avigail.
—Si no tenemos reglas ¿cómo sabremos si estamos haciendo bien?— responde Moisés. Todos comprenden y celebran los reglas de Dios.

(¡Que todos lo finales fueran así de felices!)

Y hablando de tablas...
Los EE.UU. siguen declarando su independencia de los alienígenas —según el diccionario: "extraño" o "extraterrestre", lo cual aplica al Creador—. La Corte Suprema de Oklahoma ha ordenado la remoción del monumento a los 10 Mandamientos situado en el capitolio estadal. Según el fallo del tribunal, el bloque de granito de 1,8 metros estaría violando la prohibición constitucional del estado contra el uso de fondos o propiedad pública para beneficiar a una religión.


Curiosamente, en este mismo edificio una organización satanista pretendía colocar una estatua de Baphomet. Aunque no lograron su cometido, celebran la decisión de la corte de quitar "las tablas de la ley de Dios" —Oklahoma es un lugar extraño ¿no creen?


Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_Independencia_de_los_Estados_Unidos
http://www.aishlatino.com/h/9av/17t/97261164.html
http://cnnespanol.cnn.com/2015/07/03/corte-suprema-de-oklahoma-ordena-quitar-monumento-a-los-diez-mandamientos/

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martes, 16 de junio de 2015

Mis lecturas: Cenando con Jesús

Siempre he sido aficionado a las librerías cristianas. Fuera en busca de los nuevos títulos de mis autores favoritos, o de la música que traían del exterior, era un asiduo visitante. He tenido grandes satisfacciones en esas tiendas, comprando o ganando productos (¡Si les contara la vez que fue a una en Chicago!).

Esta afición ha sido desde que tengo uso de razón y valentía para tomar el transporte público. En mis años de adolescente llegó a los estantes el primer libro de Jesús Adrián Romero. Siempre he admirado su forma de escribir (antes en las iglesias cantábamos muchas de sus canciones sin conocerlo); y aunque la portada no me capturó, el título sí lo hizo.

Desafortunadamente, en cada visita a la tienda algo más robaba mi atención, y la compra se postergaba. Pasaron años hasta que me topara un par de veces en la sala de unos amigos con el libro. Y la segunda vez no lo dudé.

En mi página de Facebook, he estado publicando algunas "Quotes", porque me ha parecido sensacional la lectura —lo digo por su utilidad en mi labor como director musical de alabanza y líder juvenil.

Sin más, mi review de "Cenando con Jesús" —Paradójicamente la review que menos he postergado... Casi inmediatamente después de terminar la lectura, la escribí.


Cenando Con JesusCenando Con Jesus by Jesus Adrian Romero
My rating: 4 of 5 stars

Tardé trece años en leer este libro... Simplemente nunca se dio la ocasión. Finalmente llegó a mis manos y me complace no haberlo postergado más tiempo.

Jesús Adrián Romero tiene un ritmo y estilo literario superior a muchos de sus homólogos cantautores o "salmistas". Maneja bien el lenguaje metafórico (como en sus canciones) pero tampoco es Max Lucado. Sigue la fórmula de pequeños sermones por capítulo con un hilo temático conductor.

La mayoría de los capítulos los disfruté bastante. La sencillez y honestidad es algo que valoro mucho en un autor (tal vez más la segunda). "Jesucristo hombre" (el quinto), "Jesús: El Pan que descendió del cielo" (el octavo), "El último Adán" (el noveno), y "Los hijos de Esceva" (el décimo cuarto); son algunos de mis predilectos.

La descripción de Jesús es bastante completa, abarcando sus días en la tierra, un poco de su tradición judía, ciertos pasajes emblemáticos del evangelio, y su actual gloria a la diestra del Padre (revelada en Apocalipsis). No dudo que el alma hambrienta encontrará "Cenando con Jesús" como un buen aperitivo para su vida espiritual. Es un buen punto de partida para una vida devocional floreciente (De aquí, a las Escrituras)

Por otra parte, creo que todo creyente latinoamericano debería leerlo, especialmente aquellos que critican a Romero por su ministerio, sus canciones o su estilística. Hay temas que son abordados (Ecumenismo, por ejemplo) que plantean su posición y/o convicciones tan cuestionadas por gente imprudente e inescrupulosa en las redes sociales. Si se tomaran el tiempo de leer, tal vez no tendrían tanto que critica.

No me considero un fan de música de Jesús Adrián, o de su forma de predicar, pero esta obra me tocó. Fue muy oportuna y atinado.

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martes, 17 de febrero de 2015

Dioses y reyes: Segundo asalto

En el primer asalto me referí al énfasis de los escritores de Exodus: Gods and Kings en la historia de dos hermanos: Ramses y Moisés (siguiendo la tradición fílmica, no necesariamente la historia. Para mí aún no está claro cuál fue el faraón del libro de Éxodo). También di mi punto de vista sobre el perfil de Moisés (un líder político y militar). Quisiera añadir algunas cosas más [SPOILER ALERT]

El problema de las razas
Entre las críticas más implacables a esta cinta está el hecho de que el casting está integrado por "blancos". Al parecer los antiguos egipcios eran de piel oscura. Probablemente esto lo sacan de la tradición pictórica de esta civilización, donde el color de piel, entre otros elementos, servía para representar el rango o condición social. Al respecto, Jane Mcdonaugh escribe:
"La piel negra representaba el poder o el renacimiento, la piel marrón representaba la masculinidad y la piel blanca representaba la muerte." 1
Esta representación no sería tan confiable para determinar cómo lucía su piel. Ahora bien, si los críticos se refieren a que los egipcios son de raza negra basados en la fisionomía de los actuales egipcios. Les diría que echen un vistazo a las últimas Miss Egipto y se llevarán una sorpresa. Además ¿por qué tanto alboroto? No recuerdo a nadie criticando la raza de Imhotep y Anck-Su-Namun en The Mummy I y II (Patricia Velázquez no será caucásica, pero tampoco afrodescendiente).  El casting de Los Diez Mandamientos presenta mucha gente blanca... ¿Alguien dijo algo alguna vez?

Personalmente, me gusta como Ridley Scott presenta las clases sociales en su película: los blancos en el palacio y los negros también en el palacio pero como servidumbre (los hebreos esclavizados son otro caso). Puede que parezca cliché, pero a lo largo de la historia es recurrente ver este escenario. Es una buena aproximación a la sociedad de la época descrita en la Biblia.


Moshé: Esposo y padre
Más allá de que fuera errónea la selección de una mujer blanca para representar a Séfora, me agradó sumamente el trabajo de la española María Valverde. Creo que su relación con Moisés refrescó la historia, le dio otro matiz, y ahondó en la humanidad del caudillo. Además los diálogos de la pareja, a mi juicio, fueron encantadores.

Los teólogos están de acuerdo en que la esposa de Moisés era una mujer cusita, proveniente del Cuérno de África, aunque la Biblia indica que era de Madián, por lo tanto descendiente de Abraham a través de su segunda esposa Cetura. Algunos sugieren que se trata de dos mujeres diferentes. —¿Pudo el libertador de Israel contraer nuevas nupcias? Eso explicaría algunas cosas (...) Aunque tal vez Habacuc 3:7 nos traiga algo de luz... A la tierra de Madián se le llama Cusán.

Los guionistas se toman la licencia de omitir al segundo hijo de Moisés. No es la primera vez que pasa. Recuerdo Shadowlands, en la que se suponía que Jack (C.S. Lewis) tuviera dos hijastros y solo aparece Douglas. Era más práctico y dramático mostrar el vínculo de amor si se trataba de un solo niño. Lo mismo en Exodus, los guionistas decidieron no complicarse y que solo Guerson apareciera para mostrar el lado paternal de Moisés y el conflicto entre su vocación como Padre y su llamado divino —En la historia original, Moisés parte de Madián con su familia.

Este aspecto de la vida de Moisés, aunque es una mera especulación, resulta bastante coherente con la historia que se viene relatando en la pantalla.

El amigo de Dios
Ahora le toca el turno al Creador. Después de ver decenas de representaciones del episodio de la zarza ardiente, y ver la versión de Scott, solo puedo decir: ¡Es diferente!
Lo que más escandalizó a algunos es la representación de Dios en la forma de un niño. Pregunto: ¿qué hubiera sido "más apegado" o "menos herético"? ¿Un arbusto incendiado y la voz en off de James Earl Jones o Liam Neeson (con bastante reverb ¡eso sí!)?

Usualmente me gusta ver romperse los paradigmas (sobre todo en el arte y la filosofía). Aquí se rompió el paradigma del Dios de rayos y centellas. Este niño, para algunos petulante —no para mí—, resulta suficientemente accesible para que Moisés sea su amigo de por vida. A la vez, es bastante terrible para inspirar una conversión tan dramática (recuerden que en la película, Moisés no creía en lo sobrenatural)

Confieso que mis escenas favoritas incluyen a este niño:

  • Moisés subiendo al Sinaí, mientras el pueblo se prostituye con el becerro de oro. La cara del "niño Dios" es un poema. No pude evitar añadirle imaginariamente una gota en la cabeza (tipo animé). Esta y otras emociones no son ajenas al Dios de la Biblia.
  • Mientras Moisés y Dios sostienen una conversación, Josué observa a la distancia, siendo solo capaz de ver al profeta y a nadie más. —Sé que les paso por la cabeza que están pintando a un Moisés esquizofrénico, pero les recuerdo que las plagas y el cruce del mar fueron actos milagrosos aún en la película. Simplemente, Josué no puede ver al invisible, mientras que Moisés habla con él "cara a cara, como quien habla con un amigo"  (Éxodo 33:11)
  • Al final, siendo Moisés avanzado en años y habiendo escrito la Ley, llega el momento de despedirse del ángel de Yahweh. Es un momento muy emotivo (Podría escribir un blog entero de las implicaciones de esa escena, para mí, toda una genialidad)
Es importante recordar, que según el registro bíblico, es el ángel de Yahweh quien se aparece en medio de la zarza, y quien se convierte en columna de fuego y nube durante la estancia en el desierto. En el filme, Moisés llama al niño "un mensajero" en un momento de cólera —Tal vez Scott está siendo más literal de lo que pensamos.
 No puedo evitar asociar a este niño con el hombre que tiempo después se transfigura en la cima de una montaña para encontrarse con Moisés y Elías. Todo es bastante especulativo y rebatible, pero no deja de ser interesante.

Algunas modificaciones
El gran ausente en esta cinta es la vara de Moisés, que fue reemplazada en la historia por la espada que le otorgaron en Egipto, como ícono de la liberación de Israel. En la pantalla "funciona", pero le resta fuerza al mensaje teológico de la historia.

Otra inconsistencia con el relato bíblico la encuentro en la secuencia del Mar Rojo. Científicos en años pasados desarrollaron teorías —es importante decirlo: teorías— en las que el agua se acumuló en una gran masa o columna de agua. Pero el relato del propio Moisés, el verdadero, dice que el viento dividió en dos las aguas. En todo caso, la forma en que se presentó el milagro en la película me hizo recordar el cruce del Jordán más que el del Mar Rojo. A pesar de la discrepancia debo admitirlo: visualmente estuvo impecable.

Por último, una de mis líneas favoritas ocurrió mientras Moisés le hablaba a Josué. En tono de preocupación le dice: —¿Qué pasará cuando dejemos de huir? —. Solo eso fue necesario para traer a mi memoria todo el libro de Jueces. Los israelitas, una vez dentro de la Tierra Prometida, fueron en pos de otros dioses, adoptando costumbres de los antiguos moradores de la tierra.

Invito al lector a disfrutar de esta cinta como un viaje. Que las imágenes que evoca sirvan para mostrarle lo épico de la salvación de Israel por la mano poderosa de Dios. Que las historias individuales que cuenta, nos ayuden a ver que Dios se interesa en humanos tan comunes como nosotros. Todo lo demás son opiniones y gustos, todos respetables.

Notas y enlaces de interés:
(1) El pueblo de Egipto en el arte
Sobre "Séfora"
Sobre los "cusitas" (Wikipedia)
Sobre los "cusitas" (eHow)

jueves, 12 de febrero de 2015

Mis lecturas: Me perdieron

Debo admitir que esta "review" llega un poco tarde. Sobre todo porque este fue mi libro favorito del año pasado (2014). El motivo de la demora es simple: ¡Se me perdió!

No quería publicar esto que leerán a continuación sin antes chequear el libro una última vez. Pero resultó que el libro que cruzó un océano junto a mí y me acompañó tantas veces en el trasporte público, ese mismo que se caló que casi lo transcribiera íntegro frase por frase en Goodreads.com (así de "enganchado" me tenía); inesperadamente desapareció y fue encontrado meses después en una caja (Suele suceder cuando decides "organizar tu vida").

El mérito de este libro es haber abierto la ventana cuando me encontraba en un cuarto oscuro. Su autor, David Kinnaman, presidente de Barna Group, habla de lo que me apasiona: La Iglesia de Cristo, su presente y su futuro... prometedor si dejamos de perder jóvenes.

Sin más, mi review (espero motivarles a comprar y leer el libro)


Me PerdieronMe Perdieron by David Kinnaman
My rating: 5 of 5 stars

"Me perdieron" es un libro repleto de estadísticas. Es ese tipo de libros que tardan años en escribirse, como una tesis de grado con mucho más gente (empleados = dinero) de por medio.
Aunque se trata de un estudio realizado en los EE.UU., la tendencia en nuestro mundo globalizado es que la deserción eclesiástica se repita en otras latitudes. Los jóvenes y adultos contemporáneos de hoy, en muchas partes están teniendo problemas para relacionarse con la institución llamada "Iglesia", lo que los lleva a tomar otras alternativas de espiritualidad o a desechar del todo la idea de Dios.

A través de la narrativa de Kinnaman (demasiado simpática y atrayente para que esté hablando de los resultados de un estudio estadístico de campo), uno puede conocer los diversos grupos que hacen vida en las iglesias, y más tanto, fuera de ellas. Creo que el secreto ha estado en involucrar historias, relatos de la vida real sobre gente que lucha con la idea de irse de su comunidad de fe por no sentirse parte o por considerarla irrelevante para su vida.

Kinnaman no tarda en involucrarnos con la problemática de los nómadas, pródigos y exiliados de las iglesias. Vas leyendo la primera parte (titulada "los que abandonan") y piensas: "conozco a un fulano que pasó por eso". Conocer los motivos detrás de la desconexión entre la iglesia institucional y las generaciones jóvenes valió oro para mí —que me dedico al trabajo con jóvenes.

La Parte 2, titulada "Desconexiones" trata la temática de represión, sobre protección, superficialidad, fobia a la ciencia, y otras demandas que la generación posmoderna le hace a la iglesia moderna (sí, la iglesia sigue siendo moderna en su mayoría, básicamente debido a sus métodos). Nunca el autor toma partido en favor de los jóvenes o los adultos, más bien es un portavoz que con amor, trata de acercar las generaciones por el bien del Evangelio —Porque si se pierde esta generación ¿Qué garantía hay de que nuestro mensaje trascienda en el tiempo?

Me encantó que en la Parte 3 "Reconexiones" motivan al líder cristiano a volver al modelo discipular de Cristo. Kinnaman sugiere que el éxito ministerial no está en los "números" sino en cultivar un conocimiento mentor-discípulo. Si algo me queda de la lectura es la necesidad de poder comprender a mis pares.

Como si fuera poco, al final se incluyen breves mensajes de personalidades de la cristiandad que dan consejos a jóvenes, padres, líderes eclesiásticos para superar las desconexiones y lograr un mayor impacto en el mundo que nos rodea. No dudo en recomendarlo a quienes les importa la juventud, su presente y destino eterno.


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#ThrowbackThursday #TBT: (Octubre 26, 2013) Compramos el que sería uno de mis libros favoritos de todos los tiempos: "Me...
Posted by Zabdiel David on Thursday, February 12, 2015

viernes, 30 de enero de 2015

Dioses y reyes: Primer asalto

Entre las cintas más esperadas a finales de 2014 por este servidor destaca Exodus: Gods and Kings (Éxodo: Dioses y reyes). Las razones son diversas: Su temática bíblica —ya Noah había abierto el camino para películas de este tipo—; la dirección a cargo del épico Ridley Scott (Gladiador, Cruzada); y Christian Bale, un actor excepcional, de una entrega como pocos —y además el mejor Batman de la historia del cine.
Tuve la oportunidad de ver esta "epopeya bíblica" en la gran pantalla y en su idioma original. He aquí mi introspección. (Suena la campana)

La historia de dos hermanos
El argumento de la rivalidad entre hermanos no es nuevo. Ya El Príncipe de Egipto nos había planteado esa relación de amor-odio entre Moisés y Faraón. Literariamente hablando sería un pecado no explotar una línea argumental como esa. Si bien en la Biblia no hay énfasis en este parentesco de estos dos. Resulta plausible tal interacción entre ellos. La Biblia llama a Moisés "hijo de la hija de Faraón" (el que ordenó ahogar a los bebés, y que fue sucedido por el Faraón de los capítulos 5 en adelante del libro de Éxodo). De modo que no hay discusión en que el líder hebreo se haya criado en el palacio como un príncipe.

En Dioses y reyes desde un principio queda claro cuál de los hermanos es el favorito y más capaz, y cómo las decisiones de los personajes están ligadas a sus sentimientos. Nunca nos mintieron acerca de esto. Sabíamos que este sería el enfoque principal. Creo que fue un gran reto el hacer encajar la historia del Éxodo en el drama familiar... pero lo lograron satisfactoriamente.

El Moisés que pocos conocen
Estamos acostumbrados a un Moisés de barba larga y canosa vistiendo una túnica roja de rayas. A partir de Los Diez Mandamientos con Charlton Heston, nuestra capacidad de imaginación quedó arruinada. Los paradigmas que esta cinta estableció han sido difíciles de batir. Otras películas se han hecho sobre el Éxodo (además de la mini serie La Biblia) pero no han tenido el impacto, ni la influencia en la memoria colectiva como el clásico de los 50's.

Conocemos casi de memoria al "profeta Moisés", hombre de Dios como ninguno que liberó al pueblo de Israel de la esclavitud con señales milagrosas. Cada domingo en la iglesia reforzamos ese estereotipo. Pero pocos pensamos en el hombre brillante y aguerrido que fundó la nación de Israel —Un Simón Bolívar con un ejército de agotados esclavos... ¡y la vara de Dios, por supuesto!

No obstante, el director buscaba no repetir a sus predecesores —creo que es lo que busca cualquier buen cineasta—, más bien, con la misma historia y elementos, intenta pintar un cuadro distinto, fiel al relato pero a la vez novedoso. Creo que Scott lo logra muy bien, en especial con el personaje de Moisés. Nunca antes vimos un Moisés guerrero ¡Y vaya que lo fue!

La misma Biblia nos plantea que Moisés fue instruido en la corte de faraón como cualquier otro estadista (no de una república democrática, sino de un imperio ostentoso y conquistador). Eso explica que este varón de Dios haya estado en capacidad de redactar la Torah, que no es solo un libro de cuentos, sino la legislación de la nación hebrea. Pero al mismo tiempo hay que aceptar que Moisés, en ocasiones, lideró a Israel en batalla (ver Josué 12), y creo que estaba altamente capacitado para ello, por su formación en Egipto.

Muchos estarán en desacuerdo con el escepticismo de Moisés ante lo milagroso. No obstante, en la Biblia el profeta necesitó de un encuentro alucinante y repetidas señales para creer que Dios lo llamaba. Pensemos por un momento por él:
Soy Moisés, pertenezco a la corte del rey (y dios) de Egipto. Cuarenta años de mi vida transcurren en un ambiente de politeísmo donde convergen la ciencia y tecnología con lo esotérico. Luego trato de acercarme a mis raíces, mi gente me rechaza y me acusa de criminal (ese egipcio se lo tenía bien merecido). Termino en el exilio aprendiendo a pastorear ovejas, cosa que nunca aprendí en la corte porque para los egipcios es una abominación (ver Génesis 46:34). Ahora tengo ochenta años. Me olvidé de mis raíces al punto tal de no circuncidar mi primogénito Guerson, como está establecido para mi raza (ver Éxodo 4:24-26) ¡Y ahora resulta que voy a librar a Israel de la esclavitud de la casa de Faraón! 
¿Se justifica o no que un no creyente debidamente documentado plantee a un Moisés escéptico? Conste que no estoy diciendo que ese haya sido el perfil del Moisés histórico. Me gustaron ciertos planteamientos, pero otros pienso que obedecen a darle forma a la historia que Scott está relatando y nada más.

Las plagas ¡Oh, las plagas!
Uno de los puntos fuertes de esta cinta es sin duda los efectos especiales, en especial durante las plagas que azotaron Egipto. El realismo y la sutileza con que se presentan me encantaron. El espectáculo no resulta grotesco, pero sí lo suficientemente impactante para que no quieras estar viviendo aquello. Las escenas dentro del palacio durante la invasión de las ranas, el granizo, en fin, cada plaga fue protagonista en su momento y aportó mucho a la historia. Leí que algunos críticos hubieran preferido que dedicaran más cinta a las plagas, pero hay que recordar que en esta versión, lo milagroso no es lo más importante, aunque sí está muy presente.

¿Poco apegada a la Biblia?
La omisión de líneas como "Deja ir a mi pueblo", o "Quítate el calzado de tus pies" dio pie a las críticas de muchos amantes de la Escritura que esperaban citas textuales de la Torah en el guión. Lo cierto es que siempre los cineastas se toman sus libertades. Unos más que otros, pero esto es algo propio del arte (de cualquier arte). En lo personal nunca me escandalizo por las especulaciones de los directores o guionistas, ni por las opiniones de los actores sobre sus personajes. Cuando algo es historia, siempre podrás recurrir al relato y simplemente señalar donde estuvo errada la percepción (importante palabra) del artista.

Quisiera saber si cuando la "sacro santa" película de Charton Heston salió en 1956, los teólogos y críticos de turno alzaron su voz rechazando el romance que le inventaron a Moisés y Nefertiti (de paso, no creo que fueran si quiera contemporáneos). O cuando Josué, en la misma película, pintaba con sangre los dinteles de una casa egipcia con el fin de salvar al amor de su vida ¡Eso sí es una especulación del tamaño de una pirámide! Pero nunca vi a un predicador molesto.

Tal vez debemos ser más humildes al apreciar el arte, y recordar que es eso: Arte... una interpretación de la realidad. Mi consejo siempre es: ¡Vean la película! y sepan que no es un documental ni un sermón dominical.

Aún quedan pendientes algunas cosas como: la división del mar, la caracterización de Dios como un niño, la relación entre Moisés y Séfora, y mi escena favorita —Les doy un adelanto, no fue ninguna de las de acción... una pista más abajo.

¡Nos vemos en el segundo round!


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis lecturas: Igleburger

En octubre del año 2013 vivimos una de las experiencias más enriquecedoras desde que trabajo con jóvenes: La convención de Especialidades Juveniles. Fue allí donde conocí a Álex Sampedro.

Imagínate que alguien se te presente y sin mediar palabra te propina una bofetada "en nombre del Señor". Algo así se sintió aquel canto profético que decía:
Tengo una sal que ya no sala,
Una iglesia que no sale,
Una luz bajo la mesa,
Y una virgen despistada,
La levadura en la nevera,
Mi armadura oxidada,
Tengo oro y tengo plata,
Pero el cojo ya no baila.
"Sal" esta desafiante canción nos dejó a todos con un sabor agridulce. Agrio por cuanto nuestros corazones quedaron al descubierto con esa descripción; y dulce, porque cada vez que Aslan habla, por duro que sea, los niños cobran ánimo.

En fin, después de ese "momento Kodak" en mi fe, pude conocerle en persona, escuchar sus discos, enterarme de su afición por la Tierra Media, Tolkien y C.S. Lewis, y (este año, después de otros que estaban en cola) pude leer su libro: Igleburger. A continuación mi review para Goodreads.com.


IgleburgerIgleburger by Alex Sampedro
My rating: 5 of 5 stars

Cuando estuve frente a Álex Sampedro dispuesto a comprar uno de sus discos, o su libro, le pedí una sugerencia. Me dijo sin dudar "lleva el libro". No se equivocó.

IGLEBURGER es un banquete espiritual en 40 episodios. Es una crítica ingeniosa de la frivolidad del cristianismo del siglo XXI, en el que los resultados son lo prioritario, las masas determinan el éxito, y el discipulado bíblico es cosa del pasado ¡Necesitamos más libros así!

Partiendo de su propia experiencia —y no es que sea una autobiografía—, Sampedro nos confronta con la maldad que llevamos dentro y nos obliga en ocasiones a desechar lo nutritivo y trascendente, por lo efímero de la fama, gloria y "realización". De ninguna manera se trata del discurso de un fariseo, más bien de un discípulo que yerra, pero se aferra a la gracia salvadora del Maestro.

La narrativa es bastante accesible, aunque el autor hace gala de buen léxico. Fácilmente podría ser tomado como un devocionario, por su estructura. Pero, para lectores cómo yo, un capítulo por día no basta ¡Hay mucho contenido valioso! Pensado inicialmente para jóvenes, ya que el autor mismo lo es, puede ser leído por cualquiera interesado en ir más profundo en su fe, directo a la esencia de lo que es "ser cristiano".

La Biblia siempre está presente, citada, interpretada o aplicada. Jesús y su iglesia (la novia del Cordero) es el tema central, aunque igual peso tiene el antagonista: La Igleburger, que no es una congregación particular, sino un sistema, una moda terrible que permea las iglesias sin distinción de denominación, membresía, o latitud.

Desde aquí animo a interesarse por esta obra, pero también por los trabajos musicales de Álex Sampedro, ya que van en la misma línea: críticos, sustanciosos, y sobre todo muy cristocéntricos.

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*Conoce un poco más de este joven autor. He aquí el videoclip de la canción que les relaté. Espero que el año que entra decidamos ser sal que sí sala.